ESPECIAL MULTIMEDIA

Vaupés, la memoria que habita en la selva

Una serie de Cuántico sobre el monitoreo comunitario de biodiversidad en la Amazonía colombiana (2020–2022).

por MAURICIO CARDONA RAMÍREZ

Jun 22, 2026

La selva y sus protagonistas

El Vaupés amazónico es uno de los ecosistemas mejor conservados de Colombia. Bosque primario denso, árboles que superan los 30 metros y más de tres millones de hectáreas de selva bajo protección colectiva en el Gran Resguardo Indígena del Vaupés. Una biodiversidad que solo prospera donde la selva ha permanecido en pie.

En noviembre de 2020, Cuántico comenzó a trabajar junto a cinco asociaciones indígenas —AATIAM, AATIVAM, ASATRAIYUVA, ASOUDIC y AZATIAC— en el marco del proyecto REDD+ de los pueblos indígenas del Vaupés «YUTUCU y Otros», desarrollado por South Pole, organización global de soluciones climáticas que trabaja con entidades de todo el mundo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y lograr un impacto climático medible. El reto de Cuántico fue verificar los cobeneficios de biodiversidad del proyecto bajo dos estándares internacionales, el VCS (Verified Carbon Standard) y el CCBS (Climate, Community and Biodiversity Standard), marcos que exigen que un proyecto de carbono, además de reducir emisiones, genere beneficios reales para las comunidades y los ecosistemas donde opera.

Estas asociaciones no fueron el contexto del trabajo. Fueron parte central de él.

Monitoreos comunitarios — la serie documental

Entre 2020 y 2022, ese trabajo se convirtió en un proceso de monitoreo comunitario de biodiversidad. La intención que lo guiaba estaba clara desde el comienzo. «Más que una capacitación de paso, es el primer gesto de un intercambio pensado para que las herramientas se queden en las regiones y cada comunidad pueda, con el tiempo, hacer sus propios monitoreos de forma autónoma», explica Mauricio Cardona Ramírez, líder de comunicaciones de Cuántico y coordinador del proyecto en el Vaupés.

Seis capítulos —seis momentos del recorrido— cuentan lo que ocurrió cuando el equipo de Cuántico llegó a la selva a trabajar codo a codo con las comunidades. Los videos pueden verse en orden, siguiendo la misma lógica con que se construyó el proceso, o explorarse por separado, porque cada uno se sostiene solo.

"Cuando el equipo técnico se va, las herramientas, los métodos y los datos se quedan, y con ellos la capacidad de seguir cuidando la biodiversidad que estas comunidades han protegido durante generaciones. Esa autonomía es la que hace que la conservación dure"

— Mauricio Cardona Ramírez, coordinador del proyecto.



Un hallazgo inesperado — Amazona kawalli, vista por primera vez en Colombia

Durante uno de los monitoreos de avifauna que recorre esta serie, en la comunidad de Acaricuara, ocurrió algo que nadie esperaba. El 1 de diciembre de 2020, el equipo detectó —visual y auditivamente— una bandada de ocho loros de cara blanca (Amazona kawalli). Era la primera vez que la especie se registraba en Colombia.

Hasta entonces, Amazona kawalli se consideraba prácticamente endémica de Brasil. Poco estudiada, catalogada como Casi Amenazada y confundida durante décadas con una especie muy parecida, Amazona farinosa, había pasado casi inadvertida para la ciencia. Los registros confirmados más cercanos estaban a más de 330 km al suroriente, de modo que el avistamiento amplió de golpe el rango de distribución conocido del ave. El hallazgo fue documentado y publicado en la revista Ornitología Colombiana por Juan Felipe Castro Ospina y otros investigadores — Castro-Ospina et al., 2021, vol. 20: 85–94.

Hallazgos como este recuerdan que el Vaupés sigue siendo una de las regiones menos exploradas del neotrópico, con mucho todavía por revelar.

"En lengua Tukano, las comunidades del Vaupés conocen a esta ave como Wehcó o mẽrepe. Encontrarla fue, en buena medida, fruto de trabajar con las comunidades, cuyo conocimiento del territorio es parte esencial del método"

— Juan Felipe Castro Ospina, ornitólogo.



La memoria que perdura

Durante el trabajo de 2020, uno de los productos que el equipo construyó junto a las cinco asociaciones fue una cartilla de aves, pensada para que las comunidades pudieran seguir identificando, registrando y protegiendo las especies de su territorio por su cuenta. La cartilla reúne 22 especies de aves comunes de los pueblos indígenas del Vaupés, cada una con su nombre en español y en las lenguas del territorio —Yurutí, Cubeo y Tucano—.

La información de un monitoreo comunitario sirve para la conservación, para futuras investigaciones, para vincular a nuevas personas a los seguimientos, para divulgar las aves locales y hasta para impulsar iniciativas de turismo que pongan en valor la biodiversidad de la región. Para Cuántico, esta cartilla es la prueba más concreta de lo que significa construir conocimiento con las comunidades, y no solo sobre ellas.

De esa cartilla nace la caracterización que cierra esta historia. Cada ave aparece con su nombre científico, su nombre común y su nombre en lengua, junto con lo que come, el lugar donde vive y el papel que cumple en la selva. Es el monitoreo hecho memoria compartida, un conocimiento que ya vive en las comunidades y vuela con ellas. Aquí, la biodiversidad se sostiene cuando ciencia y comunidad caminan juntas.